Puede causar padecimientos físicos deformativos y trastornos psicológicos como fobias y adicciones.
Hay estudios que sugieren que el uso
excesivo del celular puede llegar a modificar el cerebro humano y, en
algunos casos, llegar a dañarlo con un efecto similar al de algunas
drogas. Aun más, los dispositivos móviles –incluidas las
tabletas– pueden generar padecimientos físicos entre los que se
encuentran el síndrome del túnel carpiano y el ojo seco, así como
trastornos psicológicos como el cibermareo, el síndrome de la vibración
fantasma, fobias y adicciones.
Un estudio de la Universidad de McMaster en
Hamilton (Canadá) concluyó que, en casos extremos, la pérdida del
celular puede ocasionar una fuerte sensación de angustia, miedo y estrés
relacionado, principalmente, con no poder acceder a los datos
personales en el aparato.
Al respecto, la psicóloga Ana María Cardona
Jaramillo, directora de programas de la especialización en Psicología
Educativa de la Universidad de la Sabana, dijo: “Claramente existe la
posibilidad de generar una adicción al uso de esta tecnología,
especialmente frente al hecho de estar siempre conectados”.
Uno de los efectos psicológicos más comunes es el trastorno de adicción a internet, más conocido como IAD.
Este genera anormalidades en la integridad de la materia blanca en las
regiones cerebrales que involucran la creatividad y el procesamiento de
emociones, atención, toma de decisiones y control cognitivo.
En función de constatar los efectos del
trastorno de adicción a internet, un informe de la operadora británica
Sky Broadband reveló que un 51 por ciento de 2.000 usuarios encuestados
afirmó sufrir ansiedad, enfado y/o tristeza al no poder revisar sus
correos o entrar a sus redes sociales debido a problemas técnicos.
Según el mismo estudio, la mayoría de las personas se conecta más de 6 horas al día.
El 32 por ciento de los encuestados siente la necesidad de comprobar
sus correos más de 6 veces al día (sin contar las horas de trabajo), un 5
por ciento lo hacía unas 20 veces y más del 14 por ciento de los
encuestados declaró la necesidad de acceder y consultar las novedades de
los diferentes servicios sociales por lo menos 6 veces al día.
Quitarles el acceso al móvil, la tableta o a internet produjo síntomas
psicológicos negativos en tan solo 24 horas. Entre ellos, dice el
estudio, se cuentan “la sensación de adicción, depresión y ansiedad,
sensación de que han perdido una parte importante de sí mismos,
sentimientos de soledad, angustia y aislamiento y, por último,
imposibilidad de encontrar recursos alternativos para pasar el tiempo y
entretenerse”.
Los jóvenes son los más expuestos a estos
posibles efectos adversos. Como su cerebro puede adaptarse al cambio
constante, expuestos como están desde temprana edad a la tecnología
moderna, no logran discernir las consecuencias de sus actividades
diarias y permanentes con el terminal.
Según Cardona, entre las soluciones prácticas a
este problema, sobre todo cuando se trata de niños y adolescentes, se
encuentra declarar como ‘libres de celulares’ momentos y espacios
definidos. “Hay que establecer límites claros, como que en espacios de
familia –como cenas o similares– no se usa el celular. Especialmente de
noche es importante restringir el uso de estos aparatos, pues pueden
interrumpir el sueño”.
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