Cuando tenía 5 años de edad, Kevin Wheatcroft recibió un inusual regalo de cumpleaños de sus padres: Un Casco de las tropas de asalto agujereado de balas, con relámpagos en las orejeras. Él había pedido especialmente.
Al año siguiente, en una subasta de coches en Monte Carlo, le pidió a su padre multimillonario por un Mercedes: el G4 que Hitler montó en los Sudetes en 1938.
Tom Wheatcroft se negó a comprarlo y su hijo lloró todo el camino a casa.
Cuando Wheatcroft tenía 15 años, se gastó el dinero de cumpleaños de su abuela en tres jeeps de la Segunda Guerra Mundial recuperados de las islas Shetland, los cuales restauró y vendió por sí mismo con una pequeña ganancia.
Invirtió las ganancias en cuatro vehículos más, y lugo, un tanque...
Por Alex Preston
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Al año siguiente, en una subasta de coches en Monte Carlo, le pidió a su padre multimillonario por un Mercedes: el G4 que Hitler montó en los Sudetes en 1938.
Tom Wheatcroft se negó a comprarlo y su hijo lloró todo el camino a casa.
Cuando Wheatcroft tenía 15 años, se gastó el dinero de cumpleaños de su abuela en tres jeeps de la Segunda Guerra Mundial recuperados de las islas Shetland, los cuales restauró y vendió por sí mismo con una pequeña ganancia.
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