El ex nuncio (embajador) de El Vaticano
en la República Dominicana y enjuiciado
ahora en Roma por los numerosos actos de pederastia, contra adolescentes y
jóvenes dominicanos y de origen haitiano en situación de extrema pobreza, entre
ellos algunos limpiabotas, Jozef
Wesolowski, era conocido sólo por sobrenombre de “El Italiano” por los
abusados.
El ex diplomático de El Vaticano en la República
Dominicana, que es el primer jerarca de alto rango de la iglesia católica en
ser juzgado en décadas por los abusos, se identificaba con el sobrenombre, aprovechando
que las víctimas, desconocían totalmente de quien se trataba y su posición en
la iglesia.
Según relatos ofrecidos por algunos de los abusados al
The New York Times y a la BBC de Londres, y publicados esta semana, Wesolowski
se reunía y hacía los acuerdos económicos con ellos, en la parte menos visible
del monumento a Montesinos, situado a unos 50 metros de la catedral primada de
América y a escasa distancia de la nunciatura (embajada de El Vaticano).
Uno de los relatos, fue ofrecido por Francisco Aquino
Aneury, un limpiabotas de la capital, que entonces tenía 14 años.
“Me repugnaba tener que hacerlo con él, pero
necesitaba el dinero”, le dijo el limpiabotas al Times.
Dijo que el ex nuncio gustaba usar pantalones de
chándal y una gorra de béisbol, para encubrir su figura al público y casi todas
las tardes, invitaba a las víctimas a dar un paseo con él en áreas rocosas y
alejadas en el malecón de la avenida George Washington.
El limpiabotas dijo que el sobrenombre se le puso al
ex alto jerarca del catolicismo, “porque hablaba el español con acento
italiano”.
Aneury dijo que fue después que la periodista Nuria
Piera, y otros medios de comunicación difundieron las informaciones sobre los
abusos, que ellos conocieron la
verdadera identidad del abusador.
Wesolowski, también ocultaba una diminuta cámara para
grabar los actos sexuales con las víctimas, documento que es usado en el juicio
para apoyar las evidencias en su contra.
"Definitivamente me sedujo con el dinero",
dijo, Aneury, añadiendo que luego el ex nuncio les ofrecía sumas cada vez
mayores por los actos sexuales.
"Me sentí muy mal. Yo sabía que no era lo
correcto hacerlo, pero necesitaba el dinero ", añade el limpiabotas.
Aneury, cuya familia es originaria de Haití, dejó la
escuela en el octavo grado, ganando para ganarse 1 dólar con 50 centavos por
día limpiando zapatos.
Recordó que conoció a Wesolowski en el 2010, cuando
lustraba zapatos en el malecón y nadaba
desnudo en el océano mientras que el entonces nuncio lo observaba con lascivia.
“El Italiano” volvió a menudo durante las próximas
seis semanas, dijo Aquino, pero poco a poco el hombre quería más, dándole desde
alrededor de $25 a $ 135 dólares, así
como tenis deportivos y un reloj, por los actos sexuales.
La relación entre el haitiano y el abusador, duró tres
años, y el nuncio le dijo que su nombre de pila, era "Josie".
Otros limpiabotas, se mostraron con una mezcla de
sentimientos, entre el enojo y la vergüenza.
Darwin Quevedo, que ahora tiene 14 años de edad, dijo
con voz entrecortada, y la mirada baja, que cuando tenía 11 años, el nuncio le
dio más de $25 dólares para que se masturbara en la playa.
“Me sentí asustado, y nunca lo hice de nuevo”, explicó
Darwin.
Cuando supo sobre la identidad del jerarca católico,
Darwin pensó para sí mismo: "¿Qué clase de
sacerdote hace las cosas de esta manera?".
Los limpiabotas dijeron que el ex nuncio escogió a sus
víctimas con cuidado.
"El no estaba interesado en mí", dijo Robín
Cintrón, que ahora tiene 23. "El dijo que yo era demasiado viejo, que le
gustaban los más jóvenes".
"Le advertí a los menores, que no se fueran con él'", dijo Cintrón. "Pero el
dinero los tentó."
La mayoría de las víctimas, tenían entre 12 a 17 años
de edad y se descubrieron más casos en la medida en que los investigadores, fueron
presionados por los medios y los testimonios públicos de las víctimas.
Muchos juristas dominicanos y críticos de El Vaticano,
se quejan del entreguismo de la justicia dominicana, alegando que el abusador,
debió haber sido juzgado en la República Dominicana, escenario de los abusos y
no en Roma.
Otros, están
acordes y dicen que de haber sido enjuiciado en el país caribeño, es
probable que por su influencia y dinero, pudiera evadir el castigo adecuado.
De acuerdo a las leyes del estado de El Vaticano, de
ser declarado culpable en el juicio, Wesolowski, enfrentaría hasta 12 años en
la cárcel y una multa de $200.000 dólares.
Su enjuiciamiento es el resultado de una orden emitida
en junio por el Papa Francisco I, en la que aplica “Cero Tolerancia” para los
sacerdotes abusadores, sin excepción de sus tangos o jerarquías.
Hay incluso muchos sacerdotes dominicanos, que acusan
al Cardenal López Rodríguez, de haber “encubierto” las atrocidades cometidas
por Wesolowski contra los adolescentes.
El juicio fue suspendido este sábado 11 de julio,
debido a un percance de salud del acusado.
El escándalo estalló en el 2013, cuando Nuria reveló
en su programa de televisión que el embajador de El Vaticano en Santo Domingo,
les pagaba a menores de edad para tener relaciones sexuales, y hasta ese
momento, Wesolowski era una persona respetada dentro de la curia romana.
Se graduó en Derecho Canónico y entró al servicio
diplomático de la Santa Sede el 25 de marzo de 1980.
Desde entonces, ha prestó servicios en las
representaciones pontificias de Sudáfrica, Costa Rica, Japón, Suiza, India y
Dinamarca, gracias a su dominio de siete idiomas, el ruso, francés, español,
italiano, inglés y alemán, además del polaco, este último su lengua original.
Fue despojado del sacerdocio por el Papa Francisco I a
mediados de este año y además de la cárcel, podría ser sometido a otras medidas
disciplinarias administrativas por las reglas canónicas. .....Seguir leyendo laverdadnosenegocia
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