NUEVA YORK - A la salida del cuartel 83 en Bushwick, Brooklyn, el comandante Máximo Tolentino
(51), es abordado por una anciana que le habla de una docena de
problemas como si además de ser policía fuera su casero, su guía
espiritual y su asesor financiero. El inspector le tocó el hombro, la
escuchó con atención, le sonrió y le dijo que pasara después por su
despacho.....Seguir leyendo eldiariony

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