Cuando el reloj marca las 9 de la noche, Ángela Lebrón se apresura a cerrar la puerta de su colmado. La inseguridad que se vive en los alrededores del Faro a Colón la obligó a tener que vender las mercancías entre rejas.“Esto está sálvense quien pueda, mire cómo es que tengo que estar; enrejada...Seguir leyendo elcaribe
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