“Nada más basta con entrar a la casa de ese sujeto para darte cuenta de que ese tipo es un maniático”, exclamó Luis Manuel, uno de los residentes en el sector Ensanche Isabelita II, sobre el lugar en donde residía Santos, asesino confeso de la niña de tan solo nueve años de edad, Liz María. La exclamación de Luis Manuel, a pesar de ser dicha con la rabia y la indig nación que aún predominan entre los moradores del sector, no está lejos de la realidad. La morada en donde “el panadero” pasaba las noches no estaba distante a lo que sería un cuento de terror para niños./listindiario.

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