PEDERNALES, República Dominicana. Corría el 1957 cuando Tatá Atila, 93 años, y su marido Atila Pérez (f) se mudaron a la casona de madera donde criaron a su prole, en la calle Duarte con Socorro Pérez Cuevas, casi en el límite norte de la ciudad. La habían comprado a “un señor de Barahona” que la habitaba, cuyo nombre ella no recuerda. A menudo, el cerebro le juega mal. En viviendas similares, en el entorno, ya residían Pilín, Isabel, Heró, Inocencia, Marina Jiménez (Linda Cumbero), Socorro Pérez Cuevas, las familias Morillo, Valdez Méndez y Valdez Mancebo./acento

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